← Volver a Emergencias
Voces desde la emergencia · Emergencia sanitaria

Urgencias más allá del hospital

Erika Andreina González Pineda · Médico · DCCU Antequera

Una reflexión desde la experiencia diaria en la emergencia extrahospitalaria sobre coordinación, seguridad, competencias y confianza entre profesionales.

Erika González durante una asistencia en una unidad móvil

Cuando pensamos en una urgencia, solemos imaginar un hospital, una sala de emergencias y un equipo sanitario preparado para actuar. Pero existe otra realidad muy diferente: la emergencia extrahospitalaria, aquella que sucede antes de que el paciente llegue al hospital y en la que, muchas veces, el propio escenario se convierte en nuestro primer desafío.

En la calle no siempre tenemos espacio, luz, material suficiente ni toda la información que necesitamos. Podemos encontrarnos ante un accidente de tráfico, un incendio, un derrumbe, una persona atrapada o un incidente con múltiples víctimas. Y es precisamente en esos momentos cuando entendemos que una emergencia no pertenece exclusivamente a los sanitarios.

Cada profesional tiene una función diferente. El médico y la enfermería valoran y tratan al paciente; los técnicos hacen posible gran parte de la asistencia y el traslado; los socorristas y primeros intervinientes pueden ser fundamentales en esos primeros minutos; los bomberos pueden conseguir que podamos acceder a una víctima atrapada o garantizar la seguridad de una estructura; la policía puede controlar los accesos, asegurar la zona y facilitar la organización del escenario; y los diferentes equipos de rescate aportan conocimientos y medios que nosotros, como sanitarios, no tenemos.

Y ahí está una de las grandes diferencias con la urgencia hospitalaria: fuera del hospital no podemos trabajar aislados.

En una gran emergencia, primero hay que conseguir que el escenario sea seguro. Después hay que organizar los recursos, establecer prioridades, localizar y clasificar a las víctimas y comenzar una asistencia que, en muchas ocasiones, tiene que adaptarse constantemente a lo que está sucediendo alrededor.

No se trata de saber hacerlo todo. Se trata de saber qué corresponde hacer a cada uno y cuándo necesitamos al otro.

Un sanitario no puede rescatar por sí solo a una persona atrapada entre hierros. Un bombero no sustituye al equipo sanitario en la valoración y tratamiento del paciente. Un policía no realiza una intervención médica, pero puede ser imprescindible para que podamos trabajar con seguridad. Y un socorrista puede iniciar una actuación vital mientras los equipos especializados están todavía de camino.

Son trabajos diferentes, con competencias diferentes, pero en una emergencia todos forman parte de la misma cadena.

Por eso, cuando hablamos de grandes emergencias, el verdadero éxito no está solamente en la actuación individual de un profesional. Está en la capacidad de comunicarnos, confiar en el trabajo del otro, conocer nuestras propias limitaciones y pedir ayuda cuando es necesaria.

Al final, detrás de cada rescate y de cada paciente atendido hay muchas personas que probablemente nunca aparecerán en la fotografía. Personas que cortaron una carretera, aseguraron una estructura, iluminaron una zona, rescataron a una víctima, realizaron un triaje, controlaron una hemorragia, trasladaron a un paciente o simplemente hicieron posible que el resto pudiéramos trabajar.

Porque en una gran emergencia no existen equipos aislados. Existen profesionales diferentes trabajando por un mismo objetivo: que la persona que hoy necesita ayuda tenga la mejor oportunidad posible de volver a casa.

Erika González con equipo de protección individual junto a una ambulancia
Experiencia profesional en asistencia extrahospitalaria.
«En una gran emergencia no existen equipos aislados. Existen profesionales diferentes trabajando por un mismo objetivo.»

CIDE ONGD. La experiencia descrita en este artículo corresponde a la trayectoria profesional de su autora.

← Volver a Emergencias