CIDE nace con el objetivo de aunar esfuerzos en la respuesta a las emergencias y fomentar la formación en las mismas y de crear una institución capaz de dar cabida a todas aquellas personas que sienten una verdadera vocación por ayudar.
Existen organizaciones formadas principalmente por bomberos, otras por sanitarios y otras vinculadas a ámbitos muy concretos. Desde el principio quisimos que CIDE fuese diferente: una organización multidisciplinar, abierta a profesionales de las emergencias, pero también a cualquier persona que quiera aportar, colaborar y trabajar por los demás.
Para mí, la cooperación, tal y como yo la entiendo, se ha convertido en una forma de vida.
La experiencia me ha enseñado algo que considero fundamental: todos estamos hechos de la misma pasta, pero no todos tenemos las mismas posibilidades. Haber nacido en un lugar u otro puede marcar enormes diferencias en los medios disponibles, en la atención sanitaria, en la capacidad para afrontar una emergencia o simplemente en las oportunidades que una persona encuentra a lo largo de su vida.
Hay momentos que permanecen para siempre en la memoria. Uno de los que más me impacta es la mirada de las personas cuando atraviesan una situación de crisis. En esos momentos depositan en ti una confianza absoluta. Se entregan a tu ayuda porque, durante unas horas o unos días, representas una posibilidad de salir adelante.
Me gustaría que el paso de CIDE por cada lugar dejara algo más que material o formación. Me gustaría dejar también un mensaje de fuerza, esperanza y superación. Transmitir que, incluso en las situaciones más difíciles, muchas veces, si existen voluntad, esfuerzo y personas dispuestas a ayudar, se puede avanzar.
Pero una organización como CIDE nunca puede entenderse únicamente a través de quienes aparecen sobre el terreno. Detrás de cada proyecto hay muchísimas personas.
Están nuestros voluntarios, que ofrecen su tiempo, conocimientos y esfuerzo. Pero también están sus familias, que respetan, apoyan y acompañan decisiones que en muchas ocasiones significan ausencias, viajes, incertidumbre y sacrificio.
Y están también nuestros colaboradores anónimos, quizá los menos nombrados y, sin embargo, los que siempre están ahí. Personas, empresas e instituciones que cada vez que CIDE necesita algo simplemente dicen: “Cuéntame, te escucho.”
Sin todos ellos, nada de esto sería posible.
CIDE no pertenece a una sola persona. CIDE es el resultado de muchas manos que deciden unirse para intentar mejorar, aunque sea un poco, la vida de otras personas.
A todos los que habéis formado parte de este camino y a los que os incorporaréis en el futuro, gracias.
Uniendo manos, salvando vidas.
